Excélsior, 01 de junio de 2015

El día de ayer se llevaron a cabo los eventos de cierre de campaña de las y los candidatos a los cargos de elección popular que se encuentran en disputa. Una vez más el dispendio, la frivolidad y la retórica hueca fueron las características esenciales de una forma de hacer política que desde hace mucho debió desaparecer. Continuamos atrapados en una lógica de poder que atenta en contra de la propia democracia; y eso es bastante grave. Lo es, porque si se tratara únicamente de un asunto de malos gobiernos, la solución a nuestros problemas llegaría tarde o temprano, con el arribo de una nueva generación o de personas con mayor capacidad y compromiso social.

La cuestión de fondo es que a la clase política que ocupa los principales cargos de representación y de decisión, la democracia le estorba; es decir, si se entiende que la democracia implica legalidad; gobiernos transparentes y abiertos; honestidad y capacidad de gobierno y conducción pública; lo que se hace evidente es que no contamos con un régimen político que responda a tales características.

Más aún, si se asume que la democracia implica una práctica pedagógica respecto de una política entendida como diálogo fraterno entre la diferencia y la diversidad, el actual proceso electoral puede ser visto como un enorme desperdicio de recursos, tiempo y capacidades humanas, pues careció en lo absoluto de un debate de ideas, propuestas o diagnósticos a la altura de los retos que tenemos como nación.

Otro de los saldos que deja el actual proceso electoral es el relativo no sólo a la deficiencia o ausencia de diálogo; sino, sobre todo, a la inexistencia de un consenso en torno a las reglas del diálogo democrático. De asumirse un catálogo de normas para el respeto, para privilegiar la propuesta y sobre todo, para evitar que los demagogos hagan de las suyas, la democracia mexicana podría avanzar más rápidamente hacia su consolidación.

Definir y exigir que las y los políticos deban dirigirse a la ciudadanía con palabras honestas y verdaderas, abriría nuevos canales de interlocución, indispensable en el juego democrático, con sectores que hoy no pueden o, incluso, rechazan acercarse a la política, porque el orden del discurso y la lógica de actuación que le rigen, están desprendidos y contrapuestos con una racionalidad y una ética de la responsabilidad.

Si bien es cierto que la política es una práctica civilizatoria de todos los días, las campañas electorales deberían permitir hacer explícitos los principios, valores y criterios que seguirán las y los candidatos de resultar elegidos. Eso también se encuentra diluido en el espectro político nacional.

Pareciera que hay un deliberado “corrimiento hacia el centro” de todos los partidos; debido, sobre todo, a la reticencia, producto del consejo de casas de marketing, para decirle al electorado cosas que estén cercanas a sus universos de creencias y valores; es decir, son campañas falsarias porque se renuncia a la honestidad de decir abiertamente en qué se cree y qué es lo que realmente orientará el voto al momento de tomar las decisiones fundamentales en el Congreso.         

En medio de la crisis económica que no termina de irse; de la persistente violencia que se expresa en distintos ámbitos territoriales y espacios sociales; de la desestructuración de un sistema nacional de planeación que permita ordenar y dar cauce adecuado a un nuevo modelo de bienestar, el actual proceso electoral se revela como uno de los más lamentables, pues no se generó en ningún momento una dinámica de debate serio y a la altura que nuestros problemas exigen.

Nuestra democracia se encuentra definitivamente en problemas; por lo que si algo puede rescatarse del proceso electoral que termina, es precisamente que servirá como evidencia de que algo anda muy mal con nuestro sistema democrático; y sobre todo, que algo tenemos que hacer, pero ya, para reconducir a nuestro país hacia un sendero de mayores libertades, bienestar y equidad.

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http://marioluisfuentes.org/wp-content/uploads/2015/06/01.pnghttp://marioluisfuentes.org/wp-content/uploads/2015/06/01-150x146.pngMario Luis FuentesExcélsiorExcélsior, 01 de junio de 2015 El día de ayer se llevaron a cabo los eventos de cierre de campaña de las y los candidatos a los cargos de elección popular que se encuentran en disputa. Una vez más el dispendio, la frivolidad y la retórica hueca fueron las características esenciales...Integrante de la Junta de Gobierno de la Universidad Nacional Autónoma de México; Coordinador de la Especialización en Desarrollo Social del Posgrado de la Facultad de Economía; Investigador del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo (PUED), y Titular de la Cátedra Extraordinaria "Trata de Personas" de la UNAM. Director General del CEIDAS, AC; Director de la Revista México Social, y Conductor del programa México Social, que se transmite todos los martes a las 10  pm por Canal Once.