La vorágine mediática en la que nos atrapó la retórica del Presidente norteamericano en los primeros dos meses de este año ha provocado la pérdida de atención en lo que es estructuralmente más relevante: cómo volver a crecer luego de que las reformas impulsadas en esta administración no cumplieron con los objetivos planteados al inicio del sexenio: crecer al menos a un ritmo de cinco por ciento del PIB cada año.

Hasta ahora, los datos oficiales muestran que el promedio de crecimiento anual al finalizar 2018 será apenas de alrededor de 2.1%, dato muy lejano de las míticas capacidades que en su momento se les asignaron a las llamadas reformas estructurales que se impulsaron a partir del “Pacto por México”.

Por otro lado, otro dato que no debe dejarse de lado es que al inicio de la administración se llevó a cabo una Reforma Fiscal; que a lo largo de los más de cuatro años de gobierno la deuda ha crecido; que las participaciones a los estados han sido inmensas; que la deuda en las entidades ha crecido injustificadamente; y que, aun con todo ello, el crecimiento sigue siendo magro. Hay en ese sentido una explicación que debe construirse y establecer con claridad por qué no fuimos capaces de crecer con equidad.

Frente a los dilemas de la migración y la amenaza de Donald Trump de cancelar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, lo que se hace evidente sobre todas las cosas es que somos un país que se volcó hacia una economía de exportación de manufacturas construidas con base en la explotación intensiva de mano de obra barata, pero sustentado en un mercado interno frágil y al borde del colapso.

Los datos del Inegi son contundentes y su explicación sobre las características de nuestro mercado laboral no dejan lugar a dudas; en ese sentido, un dato revelador es el relativo a que 25% de la población ocupada tiene que laborar más de 48 horas a la semana, una realidad que va en total contrasentido a lo que está ocurriendo en países de bienestar, en donde se ha reformado la legislación laboral para aprobar semanas de 36 horas de trabajo.

En este contexto, el escenario nacional ha comenzado a enrarecerse una vez más, pues ya inició abiertamente el debate rumbo a la elección federal de 2018, por lo que no debemos cometer una vez más el error de reproducir el esquema autoritario en el que quien gana la Presidencia intenta imponer una sola visión de la realidad.

Lo inaceptable será llegar a una nueva administración que, en aras de mantener privilegios y acuerdos con los poderes fácticos, se mutile en sus capacidades para ejercer la autoridad del Estado en cuestiones clave para el desarrollo: diseñar una política fiscal progresiva, así como estructurar una política de inversión productiva y de reindustrialización del país, desde una perspectiva de desarrollo sostenible.

En efecto, las constantes reducciones en las perspectivas de crecimiento del país —la más reciente, anunciada por el Banco de México— demuestran la urgencia de replantear las principales tesis desde las cuales se ha diseñado la política económica y presupuestal del país.

Porque es evidente que crecer poco implica no sólo la incapacidad de generar empleos, también significa menor capacidad de recaudación fiscal, menores capacidades para el gasto público, menores capacidades para construir infraestructura para el desarrollo, menores capacidades para darle mantenimiento a la infraestructura social de que disponemos y también menores capacidades para elevar la cobertura y calidad de los servicios públicos.

En síntesis: ya no podemos seguir por la misma ruta, porque lo dicho se traduce en enfermedades prevenibles, en defunciones en exceso evitables, en violencia, desigualdad y pobreza, y en general, en una realidad bizarra: ser la 13ª economía del planeta, pero al mismo tiempo una de las sociedades más desiguales del orbe, masivamente empobrecida y asolada por la violencia.

 

Investigador del PUED-UNAM

Twitter: @mariolfuentes1

email
http://marioluisfuentes.org/wp-content/uploads/2017/03/020507-monedas-01-SRa.jpghttp://marioluisfuentes.org/wp-content/uploads/2017/03/020507-monedas-01-SRa-150x150.jpgMario Luis FuentesExcélsiorLa vorágine mediática en la que nos atrapó la retórica del Presidente norteamericano en los primeros dos meses de este año ha provocado la pérdida de atención en lo que es estructuralmente más relevante: cómo volver a crecer luego de que las reformas impulsadas en esta administración no cumplieron...Integrante de la Junta de Gobierno de la Universidad Nacional Autónoma de México; Coordinador de la Especialización en Desarrollo Social del Posgrado de la Facultad de Economía; Investigador del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo (PUED), y Titular de la Cátedra Extraordinaria "Trata de Personas" de la UNAM. Director General del CEIDAS, AC; Director de la Revista México Social, y Conductor del programa México Social, que se transmite todos los martes a las 10  pm por Canal Once.