La movilización que se dio el sábado pasado bajo la etiqueta de “Women´s March”, y en la que participaron millones de mujeres y hombres en numerosos países, constituye uno de los ejercicios de civilidad más interesantes de los últimos años.

 

Se construyó para protestar por la llegada de Donald Trump al gobierno, no sólo como un ejercicio de oposición o protesta política, sino como una propuesta de defensa de los derechos humanos, lo cual implica la construcción de una sociedad igualitaria, en la que el racismo, la misoginia, la xenofobia y otras patologías no tengan cabida.

Lo deseable es que, a partir del sábado, esta marcha derive en un plan global de acción bajo un conjunto de mandatos básicos: a) nunca más una sociedad en la que un sexo se imponga al otro; b) nunca más una sociedad en la que el odio a la diferencia sea tolerado como parte del debate político; y c) nunca más una sociedad en la que sea posible llegar al poder por la vía de la democracia, y desde ahí, tratar de dinamitar los principios que le dan cause y sentido a un sistema de gobierno que aspira a garantizar igualdad, fraternidad y libertad de manera universal.

Lo que nos mostró “The women´s march” es la relevancia de la participación política de la ciudadanía; con un asunto mayor: esta movilización requiere de liderazgos éticamente irreprochables, que permitan dar un cauce pacífico y organizado a la indignación social; pero también, que permitan la interlocución inteligente con el aparato institucional.

En esa lógica, para el caso mexicano la lección es clara: necesitamos construir nuevos liderazgos políticos y sociales; así como potenciar los actualmente existentes para lograr una exigencia que trascienda la crítica al gobierno y que transforme la movilización en las calles, a la acción de las instituciones.

Dicho en el lenguaje de la teoría de las políticas públicas, lo que se requiere es un acelerado tránsito de la incidencia a la disidencia; es decir, no sólo se trata de tener la capacidad de modificar algunos patrones de conducta de la clase política o de resolver problemas sociales “por cuenta propia”, sino, ante todo, tener la capacidad de plantear agendas desde una posición que obligue a los poderes y organismos autónomos del Estado, a dialogar con sus representados y a transformar marcos jurídicos y procesos institucionales de diseño, ejecución y modificación de las políticas públicas.

Ante un escenario tan complejo y en varios aspectos adverso, como el que enfrentamos, lo que es urgente es continuar exigiendo, desde todos los espacios, la generación de un nuevo proceso plural de diálogo público nacional, en aras de exigir, a quienes sean las y los candidatos a la presidencia de la República en el 2018, a asumir como propia una agenda mínima de reformas, esta vez genuinamente estructurales con tres objetivos centrales: a) diseñar una nueva estructura política fiscal, con carácter progresivo y redistributivo; b) diseñar una nueva política económica, que ponga en el centro de las decisiones el objetivo de crecer para igualar, e igualar para crecer, como lo sugiere la CEPAL; y, c) diseñar una política social de nueva generación, dirigida, sí al combate a la pobreza, pero también a la protección universal frente a los mayores riesgos sociales.

En esta tarea, las universidades públicas, las organizaciones de la sociedad civil, los centros especializados de análisis y generación de propuestas de política pública, así como otras organizaciones como las gremiales y las productivas, tienen un papel estratégico, que debe canalizarse y orientarse hacia objetivos compartidos de corto y mediano plazo.

“The woman´s march” nos dio muestra, y por qué no decirlo, también esperanza, respecto de que el cambio democrático es posible; de que la organización ciudadana sí puede incidir en la construcción de una sociedad igualitaria; y que hacer política de manera consensuada, inteligente y pacífica, es la mejor manera de construir una sociedad de y para los derechos humanos.

 

Twitter: @mariolfuentes1

email
http://marioluisfuentes.org/wp-content/uploads/2017/01/030309-SRA-MUJER-03-copia-1024x1017.jpghttp://marioluisfuentes.org/wp-content/uploads/2017/01/030309-SRA-MUJER-03-copia-150x150.jpgMario Luis FuentesExcélsiorLa movilización que se dio el sábado pasado bajo la etiqueta de “Women´s March”, y en la que participaron millones de mujeres y hombres en numerosos países, constituye uno de los ejercicios de civilidad más interesantes de los últimos años.   Se construyó para protestar por la llegada de Donald Trump...Integrante de la Junta de Gobierno de la Universidad Nacional Autónoma de México; Coordinador de la Especialización en Desarrollo Social del Posgrado de la Facultad de Economía; Investigador del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo (PUED), y Titular de la Cátedra Extraordinaria "Trata de Personas" de la UNAM. Director General del CEIDAS, AC; Director de la Revista México Social, y Conductor del programa México Social, que se transmite todos los martes a las 10  pm por Canal Once.